LA VIDEOCASETERA
Cápsula 332 del 29 de Noviembre de 2008
Investigación y Guión: Conti González Báez
En la historia de la televisión, destaca por su importancia el desarrollo de la videocasetera. Este invento dio a la gente, por primera vez, el control de lo que podía ver en sus televisores.
Antes, no existían los videoclubes, ni la gran variedad de videos a la venta en tiendas especializadas y hasta supermercados, lo que demuestra su gran impacto en nuestra sociedad.
La primera grabadora de video fue utilizada por la televisión de Estados Unidos en 1956. Utilizaba cintas de carrete abierto y fue creada por Charles Ginsburg y Ray Dolby de la corporación Ampex. El segundo inventó posteriormente el Sonido Dolby.
El uso del video impulsó enormemente el desarrollo de la industria televisiva; por primera vez podían grabarse programas para transmitirlos posteriormente. Hasta entonces, todas las transmisiones eran en vivo.
Los intentos para crear una grabadora de video casera con cintas de carrete fracasaron, porque los consumidores no querían enrollarlas manualmente, ni las cintas podían sobrevivir al inevitable manoseo que ello implicaba.
Otro factor negativo era su duración, de 30 y 60 minutos. Las de una hora eran insuficientes para grabar películas; se requerían, por lo menos, dos cintas. Además, estaba el problema de tener que cambiarlas a media película.
En la Navidad de 1963, Ampex ofreció a los clientes de la exclusiva tienda Neiman-Marcus un sistema casero de video. Incluía una televisión a colores y una grabadora en blanco y negro.
Por la módica suma de 30,000 dólares, incluía la visita de un ingeniero para instalarlo. Podían grabarse 5 horas de video en una sola cinta, pero la calidad dejaba mucho qué desear.
Ese mismo año, la compañía alemana Phillips lanzó el casete compacto de audio, un éxito inmediato. Mientras el mercado ofrecía grabadoras de audio más pequeñas y baratas, aparecieron las primeras grabadoras de video más o menos portátiles.
Sony creó una máquina para reproducir películas a bordo de aviones, quitándole los componentes de grabación para hacerla más compacta.
Se colocaban pequeñas pantallas de televisión en cada fila de la cabina de pasajeros y éstos podían escoger entre ver una película o una vista desde una cámara colocada en la nariz del avión, para observar el despegue y el aterrizaje.
Diversos fabricantes continuaron buscando un sistema de video casero para grabar programas de televisión y ver películas, que ofreciera una alta calidad a un precio accesible para las mayorías.
La primera empresa en desarrollar una grabadora casera de video que usara videocasetes, es decir, una videocasetera, fue Sony. A fines de 1974, invitó a las empresas JVC y Matsushita a usar bajo licencia su nueva tecnología, llamada Betamax.
El Sr. Morita, Presidente de Sony, se sorprendió cuando rechazaron su oferta. Aparentemente, no sabía que JVC y Matsushita estaban casi listos para sacar al mercado su propia máquina.
Sony tuvo libre el mercado durante todo 1975. Un año después, el Video Home System o Sistema de Video para el Hogar (VHS) fue lanzado por JVC y Matsushita, fabricante de Panasonic. Entonces empezó la famosa “guerra de los formatos”.
Ambos sistemas debían su éxito al uso del videocasete, pero la máquina de JVC doblaba la duración del tiempo de grabación de la de Sony, de una hora. Esa diferencia fue crucial. Para la distribución de películas, el videocasete de una hora era inaceptable.
Además de Betamax y VHS, apareció un tercer formato, el V2000 de Phillips, usado principalmente en Europa. Los tres eran parecidos, pero incompatibles entre sí.
La videocasetera utiliza cinta magnética para grabar audio y video, de manera que pueda ser reproducido posteriormente. La información de las imágenes es guardada en una cinta de plástico con una capa magnética.
Durante la grabación, la cinta gira alrededor de una especie de tambor giratorio que, al golpearla, va grabando magnéticamente las imágenes de video. La señal de audio que acompaña al video es grabada en una pista de sonido a lo largo del borde de la cinta.
Fue uno de los aparatos más complejos que pudiera poseer una persona en su casa, con sistemas motorizados para cargar las cintas y expulsarlas, de 2 a 4 cabezas giratorias para grabar y reproducirlas, un sistema para convertir las señales grabadas en otras que pudiera entender el televisor, un sintonizador de canales televisivos, un reloj y otras sofisticadas funciones.
Aunque la Sony fue pionera en casi todas las innovaciones que se hicieron durante los siguientes años, los fabricantes del VHS la alcanzaban casi de inmediato.
La guerra se daba tanto a nivel tecnológico como en precios. Ambos sistemas eran cada vez más baratos, tanto en los aparatos como en las cintas, gracias a su producción masiva.
Por si fuera poco, Sony enfrentó una demanda de los Estudios Universal y Disney. La cuestión era si los fabricantes de videocaseteras estaban infringiendo los derechos de autor de los productores de películas y programas de televisión.
La introducción de las videocaseteras permitió a los consumidores ver películas en casa y grabar programas que de otra manera se hubieran perdido. Aunque los estudios pensaban que disminuiría la cantidad de televisión que la gente veía, estaban equivocados.
Al contrario, el invento permitía a los consumidores ver más televisión. Por ejemplo, estaban equipadas con sintonizadores que podían grabar un canal mientras la gente estaba viendo otro.
Las cadenas de televisión temían que sus niveles de audiencia bajaran si los televidentes grababan sus programas, pero la tecnología existente permitía a los aparatos medidores de rating tomar en cuenta a una Betamax grabando. Los ratings aumentaron.
Con la videocasetera, los televidentes podían planear mejor qué ver y cuándo, involucrándose más con la programación de las estaciones.
El control remoto que permitía poner “pausa” mientras pasaban los comerciales asustó a televisoras y anunciantes. Sin embargo, se demostró que un televidente que estuviera grabando un programa tenía que ver los anuncios para poner y quitar la “pausa” antes y después de cada corte comercial.
Universal y Disney también pensaron que la asistencia a los cines disminuiría. Sin embargo, aunque las personas veían más cintas en su hogar, la emoción de ir al cine y disfrutar el ver una película en la "pantalla grande" siguió atrayendo a mucha gente, hasta la fecha.
El fallido litigio con Sony dejó a Universal y Disney sin más recurso que considerar cómo ganar dinero con la nueva tecnología. Cuando se estrenaba una película en video, durante los primeros seis meses se vendía a un precio alto, principalmente a videoclubes para su renta.
Conforme la demanda disminuía, sacaban la película a un precio mucho menor, para que los consumidores pudiera comprarla para tenerla en casa.
Las ventas de las videocaseteras no se vieron afectadas por tales procedimientos judiciales, que sirvieron para crear el marco legal para nuevas tecnologías como el disco láser, el DVD e Internet.
Mientras las ventas de la Betamax caían, las de VHS, adoptado por RCA y otras marcas, aumentaban. En 1987, la revista Rolling Stone anunció que la batalla había terminado. Meses después, Sony admitió su derrota e inició la producción de videocaseteras VHS.
La videocasetera, un invento que nos dio tantas horas de diversión en casa, vivió sus últimos años al iniciar el Siglo XXI, con la aparición del Disco de Video Digital (DVD).
Además de su mayor capacidad y una mejor calidad en imagen y sonido, producirlo cuesta menos de la tercera parte que producir un VHS.
A partir de 2003, los reproductores de DVD superaron en ventas a las videocaseteras y actualmente las películas en VHS han desaparecido de los anaqueles.
Sin embargo, los días del DVD están contados, con la aparición de los discos ópticos de nueva generación para video de alta definición, que ofrecen almacenamiento de datos de alta densidad.
Por supuesto, hubo otra "guerra de formatos" entre el sistema HD-DVD de Toshiba y el Blu-ray de su rival Sony. No hay mucha diferencia entre ambos, con una mejor calidad de imagen y sonido, así como mayor capacidad de almacenamiento.
Sin embargo, son incompatibles entre si y los consumidores se vieron otra vez ante el dilema de elegir entre aparatos que sólo pueden reproducir un tipo de disco.
En una encarnizada batalla de dos años, Sony y Toshiba intentaron enamorar a los estudios de Hollywood para que lanzaran sus películas en su formato.
A principios de 2008, Toshiba tiró la toalla, anunciando que dejaría de producir reproductores de discos para el formato HD-DVD. Así, cedió la victoria al formato Blu-ray de Sony, que se ha convertido en el estándar global de los videos de alta definición.
No obstante, muchos analistas creen que el nuevo formato será superado por las descargas de películas en Internet, igual que los CD están siendo desplazados por los archivos digitales.
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