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OBSERVATORIO ESPACIAL HERSCHEL



Cápsula 360 del 27 de Junio del 2009

Investigación y Guión: Conti González Báez


Después de varios aplazamientos, los observatorios Herschel y Planck de la Agencia Espacial Europea (ESA) fueron lanzados el 14 de mayo de 2009 en un cohete Ariane 5, rumbo a sus órbitas en el punto Lagrange L2, a 1.5 millones de kilómetros de nuestro planeta.

Una vez allí, libres de la influencia gravitatoria del Sol y la Tierra, que se anulan mutuamente en ese punto, así como de otro tipo de interferencias, tras un periodo de pruebas y calibración, ambos satélites comenzarán sus misiones para estudiar diferentes aspectos del frío cosmos.

El Planck Surveyor tiene como misión principal realizar un mapa de las anomalías en el fondo cósmico de microondas con más detalle que ninguno de los anteriores telescopios, lo que permitirá afinar las teorías actuales sobre el universo en sus primeros tiempos y la formación de sus estructuras.

El Observatorio Espacial Herschel tiene como objetivo la observación de objetos distantes y poco conocidos, para lo que cuenta con el espejo más grande puesto en órbita. Dará a los astrónomos la mejor vista del universo en ondas infrarrojas y submilimétricas.

Fue nombrado así en honor del astrónomo británico William Herschel, quien en 1800 descubrió la radiación infrarroja mientras estudiaba el Sol. Es famoso por haber descubierto Urano, el séptimo planeta del Sistema Solar y por sus observaciones del cielo junto con su hermana Caroline.

Es el mayor telescopio espacial infrarrojo jamás lanzado. Su espejo, de 3.5 metros de diámetro, debe estar refrigerado por debajo de los -271º Celsius, muy cerca del 0 absoluto.

La misión Herschel tendrá una visión sin precedentes, estableciendo un puente en el espectro entre lo que puede ser observado desde la Tierra y las anteriores misiones espaciales de este tipo.

La radiación infrarroja puede penetrar los gases y nubes de polvo que esconden a los objetos de los telescopios ópticos, permitiendo a los astrónomos ver profundamente en las regiones donde se forman las estrellas, centros galácticos y sistemas planetarios.

Los objetos más fríos, como pequeñas estrellas y nubes moleculares e incluso galaxias cubiertas por polvo cósmico, que casi no emiten luz óptica, son visibles en el infrarrojo. Esto proporciona una visión complementaria del universo.

¿Por qué ir al espacio para hacerlo? La razón es muy simple: la atmósfera de la Tierra bloquea la mayor parte de las ondas infrarrojas. Además, produce su propia radiación infrarroja. Intentar observar las emisiones infrarrojas desde la superficie terrestre es como tratar de ver las estrellas en una noche nublada.

Estaba previsto que las primeras observaciones de los instrumentos del Herschel llegaran dentro de unas semanas. Pero los ingenieros y científicos se atrevieron a planificar y llevar a cabo observaciones como si echaran un vistazo rápido, inmediatamente después de la apertura de su cubierta.

El objetivo era producir una imagen que permitiera vislumbrar lo que está por venir. Así, el pasado 14 de junio, el Observatorio Espacial Herschel vio su "primera luz".

Tras abrir sus "ojos", justo un mes después de su lanzamiento, obtuvo imágenes de la famosa "galaxia remolino", observada por primera vez en 1773 por Charles Messier. Éste la catalogó como "Messier 51" y hoy se le llama M51.

Esta galaxia espiral está relativamente cerca de la Tierra, a unos 35 millones de años luz, en la constelación de Canes Venatici. Fue la primera galaxia en que se observó una estructura espiral.

En esta primera observación de prueba, se demostró claramente la superioridad de Herschel sobre otros instrumentos similares, como el Telescopio Espacial Spitzer de la NASA.

La ventaja obvia del mayor tamaño se traduce en una resolución muy superior y revela estructuras que no pueden distinguirse en la misma imagen tomada por el Spitzer.

Las imágenes demuestran claramente que cuanto más cortas sean las longitudes de onda, más nítida es la imagen. Todo indica que los sistemas ópticos del Herschel responden a lo esperado de ellos en lo que se refiere a su calidad.

Aunque todavía está en su periodo de ensayos y calibración, las primeras observaciones de prueba permiten concluir a los científicos de la ESA que el funcionamiento del gran telescopio cumple por ahora todas sus expectativas, por lo que están encantados con su éxito.

Las pruebas, confirmaciones y validaciones del funcionamiento de sus sofisticados instrumentos continuarán durante los próximos meses y se espera que en otoño de 2009 comiencen las operaciones científicas rutinarias del Observatorio Espacial Herschel.




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